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Carta del Papa - Encuentro de familias Milán 2012

pope_benedict_XVI Al concluir el VI Encuentro mundial de las familias, que se celebró en Ciudad de México en enero de 2009, anuncié que la cita sucesiva de las familias católicas de todo el mundo con el Sucesor de Pedro iba a tener lugar en Milán, en 2012, sobre el tema «La familia: el trabajo y la fiesta».
Deseando ahora comenzar la preparación de tan importante acontecimiento, me alegra precisar que, si Dios quiere, se celebrará del 30 de mayo al 3 de junio y, al mismo tiempo, dar algunas indicaciones más detalladas respecto a la temática y a las modalidades de realización.
El trabajo y la fiesta están íntimamente relacionados con la vida de las familias: condicionan sus elecciones, influyen en las relaciones entre los cónyuges y entre padres e hijos, inciden en la relación de la familia con la sociedad y con la Iglesia. La Sagrada Escritura (cf. Gn 1- 2) nos dice que familia, trabajo y día festivo son dones y bendiciones de Dios para ayudarnos a vivir una existencia plenamente humana. La experiencia cotidiana demuestra que el desarrollo auténtico de la persona comprende tanto la dimensión individual, familiar y comunitaria, como las actividades y las relaciones funcionales, al igual que la apertura a la esperanza y al Bien sin límites.
En nuestros días, lamentablemente, la organización del trabajo, pensada y realizada en función de la competencia de mercado y del máximo beneficio, y la concepción de la fiesta como ocasión de evasión y de consumo, contribuyen a disgregar la familia y la comunidad, y a difundir un estilo de vida individualista. Por tanto, es preciso promover una reflexión y un compromiso encaminados a conciliar las exigencias y los tiempos del trabajo con los de la familia y a recuperar el verdadero sentido de la fiesta, especialmente del domingo, pascua semanal, día del Señor y día del hombre, día de la familia, de la comunidad y de la solidaridad.
El próximo Encuentro mundial de las familias constituye una ocasión privilegiada para repensar el trabajo y la fiesta en la perspectiva de una familia unida y abierta a la vida, bien insertada en la sociedad y en la Iglesia, atenta a la calidad de las relaciones además que a la economía del núcleo familiar. El acontecimiento, para que sea realmente provechoso, no debería quedar aislado, sino colocarse dentro de un itinerario adecuado de preparación eclesial y cultural.
Por tanto, deseo que ya durante el año 2011, XXX aniversario de la exhortación apostólica Familiaris consortio, «carta magna» de la pastoral familiar, se pueda emprender un itinerario eficaz con iniciativas de ámbito parroquial, diocesano y nacional, que pongan de manifiesto experiencias de trabajo y de fiesta en sus aspectos más verdaderos y positivos, considerando especialmente la incidencia sobre la vida concreta de las familias. Por esto, que las familias cristianas y comunidades eclesiales de todo el mundo se sientan interpeladas y partícipes, y se pongan solícitamente en camino hacia «Milán 2012».
El VII Encuentro mundial tendrá, como los anteriores, una duración de cinco días y culminará el sábado por la noche con la «Fiesta de los testimonios» y el domingo por la mañana con la misa solemne. Estas dos celebraciones, que yo mismo presidiré, nos verán a todos reunidos como «familia de familias». Se cuidará el desarrollo de todo el acontecimiento a fin de armonizar perfectamente las distintas dimensiones: oración comunitaria, reflexión teológica y pastoral, momentos de fraternidad y de intercambio entre las familias invitadas con las del territorio, resonancia mediática.
Que el Señor recompense desde ahora, con abundantes favores celestiales, a la archidiócesis ambrosiana por la generosa disponibilidad y el empeño organizativo puesto al servicio de la Iglesia universal y de las familias pertenecientes a numerosas naciones.
Mientras invoco la intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, aplicada en el trabajo cotidiano y asidua de las celebraciones festivas de su pueblo, le imparto de corazón a usted, venerado hermano, y a sus colaboradores, la bendición apostólica, que, con afecto especial, extiendo de buen grado a todas las familias que participan en la preparación del gran Encuentro de Milán.
Castelgandolfo, 23 de agosto de 2010
Benedictus PP XVI

Misa de las Familias 2011

(Extracto del mensaje del Papa Benedicto XVI para la Misa de las Familias celebrada en Madrid el 30 de diciembre de 2011.)

Jesús se hizo hombre para traer al mundo la bondad y el amor de Dios; y lo hizo allí donde el ser humano está más dispuesto a desear lo mejor para el otro, a desvivirse por él, y a anteponer el amor por encima de cualquier otro interés y pretensión.
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Os animo, pues, especialmente a las familias que participan en esa celebración, a ser conscientes de tener a Dios a vuestro lado y de invocarlo siempre para recibir de él la ayuda necesaria para superar vuestras dificultades, una ayuda cierta, fundada en la gracia del sacramento del matrimonio. Dejaos guiar por la Iglesia, a la que Cristo ha encomendado la misión de propagar la buena noticia de la salvación a través de los siglos, sin ceder a tantas fuerzas mundanas que amenazan el gran tesoro de la familia, que debéis custodiar cada día.
El Niño Jesús, que crecía y se fortalecía, lleno de sabiduría, en la intimidad del hogar de Nazaret (cf. Lc2, 40), aprendió también en él de alguna manera el modo humano de vivir. Esto nos lleva a pensar en la dimensión educativa imprescindible de la familia, donde se aprende a convivir, se transmite la fe, se afianzan los valores y se va encauzando la libertad, para lograr que un día los hijos tengan plena conciencia de la propia vocación y dignidad, y de la de los demás. El calor del hogar, el ejemplo doméstico, es capaz de enseñar muchas más cosas de las que pueden decir las palabras. Esta dimensión educativa de la familia puede recibir un aliento especial en el Año de la Fe, que comenzará dentro de unos meses. Con este motivo, os invito a revitalizar la fe en vuestras casas y tomar mayor conciencia del Credo que profesamos.

BENEDICTO XVI